Exposición en Madrid de pintura y dibujo de Ana Ferreiro, hasta el 29 de septiembre
"La delegación de la Xunta en Madrid está ubicada en la zona del mundo con más arte en menos espacio" dijo el arquitecto también ourensano Julio Touza en la presentación de la muestra de Ana Ferreiro, e hizo un repaso por los diferentes centros de referencia cercanos como "el Museo Thyssen, El Prado, El Reina Sofía, la Fundación Mapfre, CaixaForum... y la Casa de Galicia. En este panorama expones tus obras", señaló Touza.
En el acto de inauguración, el coordinador de Actividades de la Casa, Ramón Jiménez explicó el origen de la muestra. "Que ésta me gusta es obvio, ya que yo mismo la animé a que la trajera a esta Casa, ante sus reticencias", por lo que podría afirmarse que fue él mismo quien "rescató los cuadros de la humildad" de su autora. "Una humildad que se trasluce, a nada que se observen, los temas tratados por su pincel, que son sencillos. Precisamente por ello tienen la trascendencia de lo popular". Y señaló el cuadro del "mendigo", como el gran personaje que "abandera la muestra", es el "buque insignia", el "jefe". Jiménez señaló que aunque todos los cuadros tienen títulos sencillos, aparentemente fáciles, "no representan sino la punta del iceberg de lo que esconden detrás, que queda a merced de la imaginación".
El coordinador presentó también a Julio Touza, "un arquitecto amigo de esta Casa", no en vano es "el artífice de ella tal y como la conocemos", pues fue el autor del proyecto de rehabilitación del edificio.
En su intervención, Touza habló de diferentes aspectos relacionados con la artista. En primer lugar, recordó algunas anécdotas de la infancia de la "chispeante e inteligente niña", a la que conoció de pequeña y cuyo padre era ferroviario, curiosamente, en la misma estación de Ribadavia en la que su abuela y sus tías regentaron el bar desde donde ayudaron a tantos judios a escapar del nazismo el pasado siglo. "Ana coleccionaba las chapas de los refrescos que le daban mis tías, como si fueran monedas, después de que el tren las aplastase al pasar sobre ellas en los railes". En segundo lugar, hizo un llamamiento al empuje de Ana como persona y como mujer, "de apariencia menuda y frágil, pero fuerte y con un coraje admirable, y ademá,s siempre sonriente". Y por último se centró en su obra, a la que definió como "sensible, humana, directa, sencilla, honesta y grandiosa". Ana plasma en sus cuadros los personajes tal cual son, sin adornos ni oropeles, captando la esencia misma de lo que pinta, con una "sinceridad y naturalidad extremos". Especial atención merecieron los dibujos de la pintora, que Touza calificó de "soberbios y magníficos", pues a su parecer, "podrían pasar por ser de Fortuni o de Da Vinci". "Tienen unos trazos magistrales", dijo, por lo que la animó a seguir trabajando también en este campo, teniendo en cuenta sus dotes y capacidad innatas para el dibujo, y "además con los tiempos que corren, suelen ser más asequibles". También la felicitó por sus logros, "has llegado muy lejos, fíjate a exponer en el eje museístico del mundo. En ningún otro lugar hay más arte en menos espacio", le recordó.
Por su parte, la autora, muy contenta y emocionada, agradeció a todos el apoyo y afecto demostrados. Para Ana Ferreiro, "la pintura es sobre todo, emoción. A partir de la realidad, de una idea y del sentimiento surge una obra con la que me gustaría emocionar a quienes la contemplen".
La muestra podrá verse en la sala B de la Casa de Galicia hasta el 29 de septiembre, en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 horas –laborables-. Domingos y festivos de 10 a 14 horas.