Luisa Rubines inaugura en la Casa, con más de cien personas, la muestra fotográfica "Los árboles del buen camino", compuesta por impresionantes imágenes de la Ribeira Sacra en cajas de luz
Un total de 35 fotografías, de ellas más de un tercio en cajas de luz y el resto enmarcadas y en bastidores, componen la exposición "LOS ÁRBOLES DEL BUEN CAMINO", de la lucense Luisa Rubines que acogerán las salas A y B de la delegación de la Xunta de Galicia en Madrid hasta el día primero de marzo. Los protagonistas de las imágenes son los árboles de la Ribeira Sacra del Miño, que permanecen sumergidos gran parte del tiempo y sólo pueden verse cuando baja el cauce del río.
El acto de inauguración de la muestra, al que asistieron más de un centenar de personas, estuvo presidido por el delegado de la Xunta y director de la Casa, José Ramón Ónega y en él intervinieron también el coordinador de Actividades Culturales de la Casa, Ramón Jiménez y la propia autora, Luisa Rubines. “Luisa es una artista capaz de ofrecernos esta maravillosa exposición en la que atrapa una epopeya de paisajes del poderoso Miño”, dijo Ónega. “Luisa es una mujer de ríos, Támesis, Ganges, Miño”, comentó citando a Xurxo Lobato, de la Real Academia Gallega de Bellas Artes. Para Ónega, “Rubines capta la emoción de la Ribeira Sacra, un trabajo de luz, de sueños y fantasía unida con la bruma y el agua”.
Jiménez comentó parte de la trayectoria profesional de la artista de Taboada, con exposiciones en España, Alemania y en el Reino Unido. En Londres, se formó como fotógrafa. Es Licenciada en Arte y Nuevas Tecnologías por la Universidad London College of Printing (1999) y Master en Medios Audiovisuales por la Universidad de Westminster (2001). Es admiradora del poeta visionario Willian Blake, y “nos revela con su cámara las formas que su imaginación descubre en los árboles muertos del embalse de Belesar, en la Ribeira Sacra, que el bajo nivel del agua devuelve a la vista de todo el mundo. Así que el ojo de Luisa, fundido con el objetivo de su cámara, es doblemente revelador”. También citó a Marguerite Yourcenar cuando decía que el tiempo era un gran escultor; “cómo pinta el tiempo, uno de los mejores aliados de la Madre Naturaleza, los bosques con anillos blancos, anillos que se anudan en el cuerpo de serpientes petrificadas por el curso de los años; cómo talla peces y unicornios y todo tipo de figuras maravillosas para quien sabe ver”. Y añadió que “muchas de estas imágenes ofrecen en realidad un fantástico espectáculo de sombras chinescas para el que las maderas hubieran posado con sus manos retorcidas ante la mirada atenta de nuestra artista invitada. Sombras chinescas proyectadas sobre el agua y sobre el cielo llenas de belleza que echan a volar nuestra imaginación por un universo de mundos imposibles”.
Por su parte, Luisa, tras los sinceros agradecimientos, expresó su deseo de que los asistentes disfrutaran, “al menos una pequeña parte de lo que lo hice yo cuando completamente sola, y con una inmensa paz, pude hacer estas imágenes, que por otra parte son tal cual y no tienen ningún tipo de retoque. Los colores son así, la luz es la que era y las pinturas de los árboles las hizo el agua”.