"Refugios Provisionales", exposición de pintura de la artista santiaguesa Pilar Quintás, en la Casa de Galicia en Madrid
"Refugios provisionales", la exposición de la pintora Pilar Quintás que ocupa este mes de junio dos de las salas de exposiciones de la Casa de Galicia en Madrid ofrece una muestra de los paisajes en los que la artista, según ella misma explica, halla refugio mientras los crea. Inaugurada hoy, está compuesta por más de cuarenta obras que nos asoman a distintos lugares y sensaciones.
Madrid, 2 de junio de 2011. "Refugios provisionales", la exposición de la pintora Pilar Quintás que ocupa este mes de junio dos de las salas de exposiciones de la Casa de Galicia en Madrid ofrece una muestra de los paisajes en los que la artista, según ella misma explica, halla refugio mientras los crea. Inaugurada hoy, está compuesta por más de cuarenta obras que nos asoman a distintos lugares y sensaciones.
Pinto desde hace más de veinte años con pocas variaciones y una única constante: la obsesión por reproducir los lugares que me emocionan. Durante este tiempo solo he cambiado mi trayectoria para dejar atrás los tonos oscuros, las pinturas más sombrías y volverme hacia el color. La espátula se ha mantenido como protagonista y sólo últimamente ha dejado un cierto hueco al pincel", explica la artista, para quien su "flirteo inicial con la pintura se ha convertido en una difícil relación donde alternan sentimientos confusos: la necesidad, la entrega, la calma que producen los encuentros fructíferos pero también, por cortos períodos, el abandono y el olvido, propiciados por los desencuentros con la obra. Y de nuevo el idilio que arranca con más ímpetu tras cada ruptura".
Y eso es así, dice, "hasta tal punto que a veces la pintura es una obsesión y los lugares ya no tienen valor por sí mismos sino por la posibilidad de ser plasmados. Ya no soy turista despreocupada, solo captadora de instantes mágicos, rincones hermosos... ya no puedo mirar sino con la idea de reflejarlos a mi manera en una tabla y aunque me gusta sugerir, busco la esencia, la mínima expresión, luego la pintura se muestra como un ente autónomo, escapa a mi control, decide por mí y sigue la evolución por su cuenta". "Hay una certeza que he logrado aceptar: soy una marioneta en manos de mis obras y éstas solo quieren ser una cosa, paisajes", añade. Entre esos paisajes está muy presente el gallego, pues Quintás es de Santiago de Compostela.
La pintora estuvo acompañada en la presentación de la exposición, además de por numerosos amigos, por el coordinador de Actividades Culturales de la Casa, Ramón Jiménez, quien resaltó de muestra "la presencia de la Naturaleza, de la grande y de la pequeña naturaleza", y con ella la del color.
Sed de color
Yo veo a Pilar con sed de color, que es como decir sed de vida, y lo bebe en cada rincón, en cada pétalo de flor, en cada piedrecita alfombrada de musgo, en cada tronco de árbol recostado al sol. Ella dice en la reflexión personal que hace en el catálogo que hemos elaborado para la ocasión, y que es un prodigio de sentimiento, que esa luz de colores atrapados en sus cuadros es su refugio, el lugar donde se siente a salvo de la incertidumbre", reflexionó Jiménez.
La restauradora Esperanza Martínez de Salinas dice de Pilar Quintás y su obra que "nos enseña rincones que habíamos pasado por alto, nos hace parar" y que cuenta con color el aire, los reflejos en el agua y el frío de una tarde. "Nos cuenta lo que vió, lo que sintió, lo que le tocó la piel, el eco del paisaje".