Ciclo clases-conferencias: "OBRAS MAESTRAS DE LA PINTURA DEL S. XV AL S. XX", por Diego Diz, profesor de arte
Quinta sesión: "VISIONES DE LA CIUDAD" (Canaletto: "Vista de Venecia" (1723), Pissarro: "Mañana de invierno en el boulevard Montmartre" (1897), George Grosz: "Suicidio en una calle" (1916)
El más destacado representante del género de paisajes urbanos en la Venecia del siglo XVIII es, sin duda, Canaletto. Estas vistas o vedute, que nos muestran grandes perspectivas de la ciudad o de sus aledaños captadas con el rigor de un topógrafo, fueron piezas cotizadas por los viajeros y amantes de las artes. Su característico estilo de vedutista naturalista se caracteriza por plasmar en el cuadro con toda fidelidad lo visto por los ojos y lo corregido por la inteligencia con afán de "fotografiar" la realidad.
Pisarro es considerado como uno de los impresionistas puros, interesado únicamente por hacer estudios del color y de la luz, sin hacer concesiones temáticas ni aportaciones al campo de la composición o la perspectiva. La representación de los edificios la hace con mucho realismo y detalle predominando en todo momento la pincelada de color sobre el dibujo. En la pincelada rápida y de pequeños toques empastados demostró el autor su gran maestría, generando con ella una sensación de frenesí en el movimiento de la muchedumbre, muy conseguido y de gran realismo.
Pisarro presenta en esta escena el Boulevard Montmartre en una fría mañana de invierno en la que el sol intenta salir para calentar a transeúntes y casas. El aire difumina los contornos de los edificios, sin perder el dibujo, aunque predominan los toques rápidos de color oscuro abundando los marrones, verdes y sienas del invierno. La sensación de perspectiva es destacada, eliminando las referencias del fondo con manchas grisáceas. La diagonal que organiza la composición sirve para acentuar esa perspectiva.
Por último, las obras del pintor expresionista George Grosz son generalmente muy desagradables. A los veintiún años el ejército alemán le reclutó como voluntario forzoso para luchar en el Primera Guerra Mundial. La experiencia fue tan traumática que, cuando consiguió que le diesen la baja por motivos médicos, unos meses más tarde, se pasó el resto de su carrera artística pintando imágenes antibelicistas. Los personajes de sus cuadros siempre son los mismos: militares, borrachos, prostitutas, ricachones, mutilados de guerra y miembros de la iglesia. Son obras mordaces, una sátira cruel y salvaje de las consecuencias de la guerra y la corrupción de la sociedad.