Ciclo clases-conferencias "OBRAS MAESTRAS DE LA PINTURA DEL S.XV AL S.XX", por Diego Diz, profesor de arte. Sexta sesión: "EL BODEGÓN O LA REALIDAD A ULTRANZA, TRES APROXIMACIONES"

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11/12/2015
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12/11/2015

Ciclo clases-conferencias "OBRAS MAESTRAS DE LA PINTURA DEL S.XV AL S.XX", por Diego Diz, profesor de arte. Sexta sesión: "EL BODEGÓN O LA REALIDAD A ULTRANZA, TRES APROXIMACIONES"

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En esta última sesión del ciclo, Diego Diz comentará la evolución de esta rama de la pintura, a través de las obras de tres importantes artistas: Zurbarán: "Bodegón con cacharros" (1650), Luis Meléndez: "Bodegón con arenques, cebollas, pan y utensilios de cocina" (1760); y Picasso: "Los pájaros muertos" (1912).

"Bodegón con cacharros" es un óleo sobre lienzo del pintor barroco español Francisco de Zurbarán (1650). Se considera obra ejemplar entre los pocos bodegones conservados del pintor extremeño, apreciándose la conjunción magistral del crudo realismo y la ternura por las pequeñas cosas cotidianas, que dan como resultado un misticismo rústico y de hermosa solidez.


Luis Meléndez, pintor español de origen italiano, fue conocido como "el Chardin hispano" a causa de la brillantez, recogimiento y vibración de sus pinturas. Especializado en bodegones, se le considera uno de los mejores pintores de naturalezas muertas del siglo XVIII. Su estilo en las naturalezas muertas estaba dotado de austeridad y perfección en la representación de los objetos; las texturas de los materiales mostraban una gran seguridad en el dibujo y minuciosidad en los detalles. La composición sencilla y la luz caracterizada por un contrastado claroscuro, se encuentra en la mejor tradición de los bodegones barrocos. Estas cualidades podremos observarlas en la obra escogida por Diego Diz, "Bodegón con arenques, cebollas, pan y utensilios de cocina" (1760).

 "Les oiseaux morts" (Los pájaros muertos), de Picasso, ejemplifica las constantes del cubismo picassiano, que configura un nuevo espacio pictórico en el que el objeto se define desde varios puntos de vista y se reduce a sus formas geométricas más elementales. "Les oiseaux morts" recrea el tema preferido –no solo por Picasso, sino también por el grueso de los pintores cubistas– durante el período central de este movimiento: la naturaleza muerta, en sus múltiples variantes, a la que se incorporan elementos tales como guitarras, pipas, naipes, copas, platos o fruteros. Las obras de esta etapa, sin embargo y tal como se pone de manifiesto en esta obra, no imitan la realidad, sino que, de acuerdo con la nueva modalidad de expresión plástica, ofrecen una mirada distinta de las cosas, y establecen un espacio pictórico en el que se utiliza habitualmente un colorido monocromo y generalmente apagado.

 

12 Novembro 2015
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