Inauguración de la exposición de fotografía "FERROL EN REFLEJOS", de Manuel Pombo
Manuel Pombo se aleja con claridad de los convencionalismos de las clásicas representaciones fotográficas, para buscar una nueva trayectoria plástica y estética sin salirse de su entorno más cotidiano y cercano, en este caso su amada ciudad de Ferrol.
Pombo logra en esta muestra no sólo impactar al espectador, sino también entrar en un mundo imperceptible, efímero, que se podrá contemplar hasta el 27 de abril en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 horas. Festivos: de 10 a 14 horas.
Nacido en Ferrol en 1951. Fotógrafo autodidacta y apasionado de los paisajes y edificios de Ferrolterra, tras retirarse empieza a tener tiempo para su verdadera pasión: capturar con su objetivo lo que su ojo considera arte, su ciudad.
El reflejo del «charco" ya es un clásico de la fotografía ferrolana desde que en el siglo pasado el mítico Manuel Ferrol cultivara esta faceta, así como su discípulo Manel. En sus fotografías podemos observar como el autor plasma la realidad objetiva, subjetivándola y transmutándola a través del reflejo de la misma en otras superficies: cristal, espejo, superficies de agua
La originalidad de Pombo es que no se ciñe a la duplicación de realidades simétricas o distorsionadas en el reflejo, sino que busca un algo más un enfoque que a veces se materializa en la imagen falseada, otras en el sesgo de lo representado, o en hallazgo del punto de vista atípico y único que singulariza un objeto cercano. Consigue prolongar su creación más allá de la representación fotográfica, invadiendo el espacio del que observa. Así Pombo desconcierta en todas y cada una de las imágenes salidas de su lente.
Paralelamente a este logro técnico, sus creaciones aparecen impregnadas de una gran sensibilidad artística que logra a través de dos caminos: composición y color. Un singular y atinado estudio compositivo de los elementos confiere a sus obras una gran expresividad y modernidad y el uso de un registro cromático con matices de gamas atemperadas en negros, grises y ocres salpicadas de blancos o motas de colores anecdóticos, hacen que las imágenes de edificios, escaparates, figuras humanas.. todo el cosmos que protagoniza sus composiciones junto a la "poética del charco" destilen un halo de melancolía. Una impresión nostálgica desborda la esfera de la captación sensorial para entrar en órbitas afectivas, en este caso las emociones que suscita su ciudad Ferrol y el sabor agridulce de una decadencia inexorable.