Inauguración de la exposición de pintura "75 COLORES", de María X Fernández
Libertad, placer, conocimiento, crecimiento y experimentación son las cualidades que caracterizan el arte de María X Fernández. Cada papel, cada lienzo, es un reto sobre el que aflora el subconsciente. Cada obra es un campo de experimentación, una nueva aventura personal. Esta exposición es, pues, un homenaje a este liberador modo de crear, y podrá visitarse hasta el 27 de febrero en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 horas. Festivos: de 10 a 14 horas.
Su trabajo es libertad, placer, conocimiento, crecimiento y experimentación. Cada papel, cada lienzo, es un reto sobre el que aflora el subconsciente. Cada obra es un campo de experimentación, una nueva aventura personal. No pone puertas al fluir creativo. Cada material impone sus límites y abre posibilidades de juego exclusivas. A veces desarrolla proyectos como el de " pastillas de memoria " en el que volvió a sus inicios y retomó el retrato, haciendo un hermoso paréntesis en su camino abstracto. No acepta limitarse en la estrechez de tener que repetirse, copiarse a sí misma. La diversidad en mi trabajo es su riqueza, la única forma en la que para ella vale la pena trabajar.
Su fascinación por la belleza de los colores, la búsqueda cromática trasciende en su pintura lo meramente estético y se convierte en un posicionamiento revolucionario. María X Fernández abandonó la figuración inicial, rechazó la cuidadosa técnica aprendida y abrazó la libertad que sólo se consigue al crear para uno mismo, desde el subconsciente y el autoconocimiento, sin más límites que los que aporta cada nuevo material de trabajo.
Esta exposición es un homenaje a este liberador modo de crear. Y aunque, se pudiese hablar de abstracción lírica, de lo espiritual en el arte o del efecto del color sobre el alma, la atención se centra sobre la magia de quien se vuelca en el lienzo para ordenar su mundo y consigue devolver a la realidad nuevas realidades.
Un juego de manchas de color que se entremezclan entre sí, se multiplican y se diluyen, conviviendo con distintos materiales, algunos de desecho, para descubrir al espectador nuevas micro-estructuras: fragmentos de un universo imposible de aprehender plenamente. Un prisma de colores presentes tan sólo en la naturaleza o en el interior de todo aquel que no ha olvidado su poesía interior.