Inauguración de la exposición de pintura y dibujo, de CONSTANZA DE SALAS
Pintora de larga trayectoria, Constanza de Salas presenta una muestra de su pintura, de temática variada, con un atractivo contraste de luz, color, movimiento y pasión. La exposición podrá visitarse hasta el 30 de octubre, en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 horas. Festivos: de 10 a 14 horas.
CONSTANZA DE SALAS nació en A Coruña y cursó sus estudios en Madrid. Su primer maestro, con el que aprendió casi todo lo que sabe, fue Manuel Mingorance.
Con pincelada fuerte y tremendamente contundente, la pintora elude el detalle para evitar que las anécdotas traicionen la emoción visceral del mensaje. Aunque en su pintura no existe un tema prioritario porque todo depende de su estado de ánimo -paisajes urbanas de Galicia, jardines, interiores, bodegones, puestos del parque de El Retiro, figuras-, Constanza de Salas no escoge lo que va a pintar cada día, ya que son los temas los que la eligen a ella con su movimiento y eso es lo importante de cada uno de sus cuadros: la luz, el color y el movimiento.
Por tratarse de una pintora con mucho oficio, de trazo firme y dibujo perfectamente estructurado, Constanza de Salas se permite darle la vuelta a cada idea una y otra vez, añadiendo líneas vigorosas con las que analiza el interior de cada calle, de cada árbol... analiza el interior del aire que todo lo envuelve, para darle forma y color a cada objeto, buscando su "imagen real", la que esconde bajo la coraza que estamos acostumbrados a ver, porque todo cuanto pinta, aunque nazca de una idea rápida y espontánea, es fruto de un estudio meticuloso con el que examina todas sus partes, siente su peso, su tacto, su olor y su sabor.
Su composición, aunque tenga una apariencia sencilla, posee una formulación impecable de contrastes de luz e cor, donde su pincelada larga funde las distintas formas, al tiempo que evita el detalle anecdótico de las mismas. A Constanza de Salas no le interesan las formas en sí, sino su movimiento, para rescatar la plasticidad del óleo sobre el lienzo, jugando con las tonalidades y, en muchos de sus cuadros, este aspecto es incluso más importante que el propio motivo, que pasa a convertirse en una excusa para pintar, mientras el trazo recobra vida propia.
Hay que destacar la poderosa presencia de la luz, cuya vitalidad expresa con la creatividad de su pincelada, que modela manchas vibrantes que acentúan los contrastes del color con la finalidad de seducir al espectador, arrastrándolo al instante emocional en el que Constanza de Salas creó la obra.