Inauguración de las exposiciones "DOS VISIONES DEL ARTE", de Eduardo J. Ortún (pintura) y de Armando Martínez (escultura)
Pocas veces se produce en el arte contemporáneo gallego una armonización estética tan estimulante como la unión hondamente fértil de la pintura de Eduardo J. Ortún y la escultura de Armando Martínez. Aunque son maestros de estilos diversos y campos bien distintos, hay un espíritu común que les guía y conmueve al público que los contempla.
La exposición podrá visitarse hasta el 29 de abril, en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 horas. Festivos: de 10 a 14 horas.
Eduardo José Ortún, de origen riojano y residente actualmente en Galicia, se inicia en el mundo de la pintura y en la modalidad de acuarela a finales de los años 60, cuando se encontraba estudiando en la Universidad de Washington, Seattle (U.S.A.). A esta época pertenecen unas 60 obras que se encuentran repartidas, en colecciones particulares, por diversos países: España, América Latina y Estados Unidos. De regreso a España, en la década de los 80, pinta paisajes en óleo sobre tela y tabla y en los años 90 el tema más frecuente es el bodegón, (hiperrealista). El centenar de obras de esta época se encuentran principalmente en España, Italia y Portugal. A partir del año 2001 se produce un cambio total en su pintura, con un estilo absolutamente personal y colorista, como se puede observar en su obra actual. Los motivos de esta etapa son paisajes fruto de la imaginación y es esta particular pintura la que define su estilo tan personal y único.
Armando Martínez es miembro fundador de la GALUART. Socio del Círculo de Artes Plásticas de Quebec. Socio de honor del Rotary Club International, San João de Madeira, Portugal. Medalla de Honor y Diploma, otorgadas por el Círculo de Artes Plásticas de Quebec, por la aportación a la difusión de las artes plásticas, a nivel internacional, 2007.
Aunque se conocen desde hace unos 27 años, no ha sido hasta hace unos seis cuando tomaron la decisión de aunar sus facetas artísticas y mostrarlas de forma conjunta al público. El brillante colorismo de Ortún, sus paisajes estáticos y preciosistas, plasmados con mimo de orfebre, con espacios naturales bien reconocibles aunque no reales, ofrecen el perfecto marco de quietud y placidez a la siempre narcisista escultura de Armando Martínez.
Tal y como comenta Frnacisco Singul, historiador del Arte, en el prólogo del catálogo de esta exposición, "siendo autores que se miden en disciplinas artísticas tan diferentes, ambos trabajan con la precisión de un orfebre, -con pequeñas y medidas pinceladas uno; el otro con suave roce de la mano sobre la materia-, logrando conmover al espectador con la poética visión de un mundo mágico e irreal, creado con estricta racionalidad, con método y dedicación".
Diríase que ambos artistas, con sus particulares itinerarios vitales y creativos, con sus ritmos sosegados y presencias elegantes, concuerdan en una cosmovisión inspirada por la llamada de lo absoluto, vehiculada a través del principio vital y programático de la alegría de vivir. Un principio cuyo optimismo radical se emplea, en esta pintura de escenas grabadas en un tiempo eterno, y en esa escultura equilibrada y audaz, todo ello logrado con generosas dosis de creatividad y trabajo paciente.