Conferencia "EL VENERABLE LUIS DE TRELLES Y GALICIA", por D. Antonio Troncoso de Castro, organizada por la Federación de Asociaciones Gallegas en Madrid (FAGAMA)
Antonio Troncoso de Castro, presidente de la Fundación Luis de Trelles y miembro de la comisión que promueve su causa de canonización, nos acercará a la figura del gallego Luis de Trelles y Noguerol, fundador de la Adoración Nocturna Española y precursor del Derecho Internacional en el siglo XIX.
El acto lo presentará Francisco Fontecilla Rodríguez, Dr. por la Universidad de Bolonia, profesor de Derecho Procesal en la Universidad de Granada y Perito en la Causa de Canonización de Luis de Trelles y Noguerol.
Abogado de los pobres y apóstol de la Eucaristía. Trelles fue un hombre de una fe profunda, con un gran espíritu caritativo que se transformó en importantes obras y un hombre valiente que no tuvo miedo a enfrentarse a los poderosos de su época con tal de defender la fe y la Iglesia", así lo define Antonio Troncoso de Castro, presidente de la Fundación Luis de Trelles y miembro de la comisión que promueve su causa de canonización. Un proceso que se abrió en 1994 y que acaba de dar un paso importante con la aprobación del decreto del Papa por el cual declara venerable al fundador de la Adoración Nocturna Española.
Este reconocimiento oficial significa que la Iglesia juzga que este abogado, político y periodista nacido en Viveiro (Lugo) en 1918 vivió las virtudes cristianas en grado heroico.
Luis de Trelles fue primero fiscaldel Juzgado de Artillería e Ingenieros del Departamento Militar y auditor de guerra. Luego se trasladó a Madrid, donde trabajó como diputado; primero por Viveiro y luego por Gerona. También fue fundador de varios diarios y revistas, pero sobre todo, fue abogado de los pobres, como entonces se denominaba a los letrados de oficio que defendían a los marginados sin recibir retribución alguna.
Su profundo sentido de la justicia y la caridad le llevó incluso durante la III Guerra Carlista a crear una comisión para los canjes de prisioneros, de la cual terminó como comisario general de Canjes. Su perseverancia y empeño le permitió librar de la muerte o el cautiverio a más de 20.000 prisioneros adelantándose al derecho humanitario internacional en más de 50 años.