Inauguración de la exposición de pintura "COSTUMBRISMO GALLEGO", de Vidal Martín Palacios
Pintor toledano, apasionado de la Ría de Muros y Noya, de la Sierra del Barbanza, sus obras son auténticas poesías de pinceladas sueltas, de un canto las gentes sencillas que conviven con el mar, que lo trabajan, que lo siembran y que también lo sufren. En esta exposición nos ofrece una pintura sincera, realista, unos paisajes vivos y auténticos llenos de fuerza y color. La muestra podrá visitarse hasta el 26 de abril, en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 horas. Festivos: de 10 a 14 horas.
Sus lienzos, característicos por sus tonalidades azuladas, rezuman el ambiente húmedo, la niebla, el cielo azul y el sol caliente, y plasman escenas de pescadores, mariscadores, mercados, folclores y tradiciones.
Es raro ver una obra suya sin figura humana, en las playas, en las sierras, hombre y naturaleza definen el paisaje que él refleja.
En sus marinas, hombres y mujeres, gaviotas y redes aportan el movimiento y el sonido que contiene su obra, e imitan el sonido de las lonjas a la llegada de los barcos, el movimiento rápido de los carros con la pesca y el ritmo frenético de la subasta.
Paisajes de playas, Corrubedo del alma, bravo de espuma, pocas veces en calma.
Mares siempre trabajados, por infatigables figuras, que recogen marisco, que reparan redes, que cargan y descargan su esfuerzo diario. Canto a la esencia de la Galicia profunda que le mostró su alma, que le acogió, como recibe a los peregrinos, a los que también refleja en su pintura de una forma próxima y familiar.
Sus montes verdes, salpicados de pequeñas iglesias de robustas piedras, a veces soleadas, a veces húmedas, albergan tradiciones y faenas cotidianas, los bueyes, las gallinas y los hórreos.
En sus telas, también hay fiestas, tamborileros, gaiteros, se oyen las muiñeiras, juventud engalanada que ríe y baila.
Pueblos de soportales que albergan mercados, huertas coloridas en cajones de madera, calles empedradas de losas resbaladizas, con cielos en marcha que ahora lucen, ahora descargan... Calle abajo, bolsa azul en la mano, Carmiña anda.
Colores, pues, sonidos, e infatigables trabajadores, algarabía de redes y líos de gaviotas, alegría en jóvenes festejantes, playas bravas de historias interminables, trocitos de espejos que el autor pinta de esta Tierra Encantada.
En esta exposición nos muestra una pintura sincera, realista, producto de su memoria y de sus recuerdos, unos paisajes vivos y auténticos, claras expresiones de sus sentimientos. Vidal sabe plasmar con maestría imprimiendo un toque de elegancia, lo más cotidiano, lo vulgar. Hace poesía con sus pinceles.
Sus lienzos metódicos y pacientes imprimen un carácter puramente impresionista, con profusión de pinceladas cortas y un enriquecimiento de luces, que junto con la fuerza del color, nos transporta a un más allá, a una profundidad estética y psicolóxica en su obra.
Vidal revive en sus lienzos su vida, su niñez, sus pueblos, las costumbres y ambientes arraigados e él.
Vidal Martín Palacios nace en Nombela (Toledo) en 1935. Su afición a la pintura se desarrolla a una edad temprana. En 1935 se traslada a Madrid, donde asiste a clases en la Escuela de Artes y Oficios de la calle Marqués de Cuba de la capital.